EL CIELO
26
El poder de los ángeles en el Cielo
228. Que, los
ángeles tienen potencia no lo pueden comprender los que nada saben del
mundo espiritual y de su influjo en el mundo natural; estos piensan que
los ángeles no pueden tener potencia puesto que son espirituales y tan
puros e impalpables que no pueden siquiera ser vistos con los ojos; pero
los que miran más adentro en las causas de las cosas opinan de otra
manera; estos saben que toda potencia que tiene el hombre viene por su
entendimiento, y, voluntad, porque sin ellos no puede mover una
partícula del cuerpo. El entendimiento y la voluntad constituyen su
hombre espiritual; este pone en movimiento
el cuerpo y sus miembros a
cada indicación suya; porque lo que piensa, esto habla la boca y la
lengua; y lo que quiere lo ejecuta el cuerpo y las fuerzas las
proporciona igualmente a su antojo. La voluntad y el entendimiento del
hombre son gobernados, por el Señor mediante ángeles y espíritus, y
siendo así gobernados la voluntad y el entendimiento, lo son también
todas las cosas del cuerpo, puesto que estas proceden de aquellos y si
lo queréis creer, el hombre no puede moverse siquiera un paso sin el
influjo del cielo. Que así es me consta por mucha experiencia; ha sido
dado
A los ángeles
mover mis pasos, dirigir mis acciones, mi lengua y mi habla como
querían, y esto mediante influjo en mi voluntad y pensamiento, y
reconocí que nada podía hacer de y por mí mismo. Dijeron luego que así
es gobernado todo hombre y que puede saber esto por la doctrina de la
iglesia y por el Verbo; porque ora a Dios para que le envié sus
ángeles, quienes han de guiarle, dirigir sus pasos, enseñarle e
inspirarle lo que debe pensar, lo que debe hablar, y cosas parecidas,
por más que cuando piensa consigo mismo, aparte de la doctrina, habla y
cree cosas distintas. Esto se ha dicho a fin de que se sepa cuanta
potencia los ángeles en el hombre tienen sobre él.
229. Pero la
potencia de los ángeles en el mundo espiritual es tan grande que, de ser
manifestado, lo que con respecto a esto he visto excedería a toda
creencia; si allí ofrece resistencia una cosa que debe ser alejada por
ser contraria al Divino orden, la derrumban y la echan por tierra
mediante el mero esfuerzo de la voluntad y de la mirada; así he visto
derrumbados y precipitados montes que se hallaban ocupados por los
malos, a veces hendidos de un extremo al otro como sucede en terremotos,
asimismo he visto rocas partidas por el medio hasta lo más profundo,
siendo engullidos los malos que estaban en ellas; también he visto por
ellos dispersados y echados al infierno centenares de miles de malos. La
numerosidad nada hace contra ellos, ni los artificios, la astucia y las
trabas; todo lo "ven y lo disipan en un momento. Más sobre este
particular puede verse en el relato "La Babilonia Destruida." Tal
potencia tienen en el mundo espiritual. Que los ángeles tienen igual
potencia en el mundo natural cuando les es concedido consta por el
Verbo, como por ejemplo, que entregaron a la destrucción ejércitos
enteros, que hicieron venir peste, de la cual murieron setenta mil
hombres; de cuyo ángel se lee así:
El ángel extendió
su mano contra Jerusalén para destruirla; pero Jehová se arrepintió de
aquel mal, y. dijo al ángel que destruía el pueblo, Basta ahora; detén
tu mano: y David vio al ángel que hería al pueblo (2 Samuel 24: 16,17);
además en otros
casos. Puesto, que los ángeles tienen tal potencia se llaman también
potencias; y según David:
Bendecid a Jehová
vosotros sus ángeles poderosos en fortaleza (Salmo 103: 20).
230. Pero sépase
que los ángeles absolutamente ninguna-fuerza tienen de y por sí mismos,
sino que toda potencia tienen del Señor, y son potencias tanto como
reconocen a Él. Quien entre ellos cree tener potencia de y por sí mismo
se vuelve en seguida tan débil que no puede resistir siquiera a un solo
espíritu malo, y esto es la causa de que los ángeles absolutamente
ningún mérito atribuyen a sí mismos, que tienen aversión a toda alabanza
y gloria por cualquier acto y que lo atribuyen al Señor.
231. La Divina
verdad procedente del Señor es la que tiene toda potencia en el cielo,
porque el Señor en el cielo es la Divina verdad unida al Divino bien
(véase arriba, n. 126-140); tanto como los ángeles son recipientes de
estos tanto son potencias. Cada uno es asimismo su verdad y su bien,
puesto que cada uno es tal como su entendimiento y voluntad, y el
entendimiento pertenece a la verdad, porque todo cuanto hay en él mismo,
viene de verdades, y la voluntad pertenece al bien, porque toda ella
viene de bienes; siendo así que lo que uno entiende lo llama
verdad, y lo que quiere lo llama bien; de ahí que cada uno es su bien y
su verdad. Por lo tanto en la medida que un ángel por lo Divino es la
verdad y por lo Divino es el bien; en esta medida es potencia; porqué en
ésta medida está el Señor en él; y puesto que ninguno se halla en un
bien y una verdad absolutamente similar é idéntico al de otro, porque en
el cielo así como en el mundo existe perpetua variación (n. 20), por lo
mismo no se halla un ángel en similar potencia que Otro. En mayor
potencia se hallan los que constituyen los brazos en el Máximo Hombre, o
sea en el cielo, por la causa de que los que allí están se hallan en
verdades con preferencia a los demás y en sus verdades influye el bien
del cielo entero. La potencia de todo el hombre se transfiere también a
los brazos, y todo el cuerpo ejerce mediante ellos su fuerza. De ahí
viene, que por "brazos" y por "maños" en el Verbo sé significa potencia.
En el cielo aparece en consecuencia de ello; a veces un brazo desnudo,
el criar tiene tanta potencia que podría quebrar todo obstáculo, aunque
fuera una peña en la tierra; este se acercó una vez a mí, y percibí que
podría quebrar y pulverizar mis huesos:
232. Que la
Divina verdad que procede del Señor tiene toda potencia, y que loa
ángeles son potencias tanto como son receptáculos de la Divina verdad
del Señor, se puede ver arriba (n. 137); pero los ángeles son
receptáculos de la Divina verdad tanto como son receptáculos del Divino
bien; porque las verdades que vienen del bien tienen toda potencia, pero
las verdades sin el bien, ninguna; y asimismo el bien mediante la verdad
tiene toda potencia, y el: bien sin la verdad, ninguna; por la
conjunción de ambos resulta potencia. Cosa igual sucede con la fe y el
amor; porque dígase verdad o dígase fe, lo mismo es; siendo así que la
fe es toda ella la verdad; y dígase bien o dígase amor, una misma cosa
es, puesto que el amor es entero e idéntico con el bien. Cuan grande
potencia tienen los ángeles por la verdad que procede del bien es
evidente también por esto de que un espíritu malo, ante la mera mirada
de los ángeles, cae en desmayo y no parece hombre, y esto hasta que el
ángel aparta los ojos. La causa de que una mirada de los ángeles produce
tal efecto es que la vista de los ángeles viene de la luz del cielo, y
la luz del cielo es la Divina verdad (véase arriba, n. 126-132). Los
ojos corresponden también a verdades procedentes del bien.
233. Siendo así
que las verdades procedentes del bien tienen toda potencia, resulta que
las falsedades procedentes, del mal absolutamente ninguna potencia
tienen. Todos en el infierno están en falsedades por el mal; por lo cual
ninguna potencia tienen contra la verdad y el bien. Pero cual y como es
su potencia entre sí y cual y como es la potencia de los espíritus malos
antes de ser echados al infierno se dirá en lo que sigue.
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